Volver al Mar Rojo: seis días de buceo entre arrecifes, pecios y viejos recuerdos

Mar Rojo · Relato de viaje

Volver al Mar Rojo: seis días de buceo entre arrecifes, pecios y viejos recuerdos

Hay viajes que empiezan mucho antes de subirte a un avión. Para mí, volver al Mar Rojo significaba regresar a un lugar en el que trabajé hace años, pero hacerlo desde un momento completamente diferente de mi vida y de mi forma de bucear.

El 5 de septiembre salí desde Barcelona rumbo a Sharm el-Sheikh, vía Estambul. Por delante tenía seis días de vida a bordo haciendo una Ruta Norte Ampliada, una noche en tierra y el regreso a Barcelona la madrugada del día 13.

Para el vida a bordo elegí Blue Force 2. No fue una elección al azar: trabajé durante años con Blue Force y conozco bien su manera de trabajar. Cuando vas a pasar prácticamente una semana viviendo y buceando desde un barco, la organización, la seguridad y la calidad del servicio hacen una diferencia enorme.

Pero esta vez yo volvía al Mar Rojo buscando algo bastante concreto: cambiar de escenario.

Vida a bordo y buceo en el Mar Rojo

Salir de las cuevas y volver al azul

Mi día a día como instructora transcurre principalmente bajo tierra, en las cavernas y cuevas de la Riviera Maya. Es un buceo que adoro, pero también técnico, preciso y mentalmente exigente.

Para este viaje quería prácticamente lo contrario.

Quería azul. Quería luz. Quería buceos sencillos, largos y tranquilos. Poca profundidad, agua caliente, buena visibilidad y muchísimo coral. Levantarme, saltar al agua, bucear y disfrutar sin complicaciones.

Y eso fue exactamente lo que encontré.

Durante prácticamente todo el viaje tuvimos una visibilidad espectacular, temperaturas alrededor de los 27-28 °C y corrientes entre suaves y moderadas. Nuestra profundidad máxima rondó los 30 metros y cada noche tuvimos la posibilidad de hacer una inmersión nocturna.

El estado y la calidad del coral fueron, sin duda, uno de los grandes protagonistas del viaje.

Coral y arrecifes del Mar Rojo

Ras Mohammed y el estrecho de Tiran

Pasamos alrededor de un día y medio buceando en la Reserva de Ras Mohammed, uno de los lugares más emblemáticos del Mar Rojo egipcio.

También recorrimos el estrecho de Tiran, buceando sus cuatro arrecifes principales: Jackson, Woodhouse, Thomas y Gordon Reef.

Era precisamente el tipo de buceo que había ido buscando: grandes paredes y jardines de coral, mucha luz, navegación sencilla y tiempo para observar.

Quizá, si tuviera que pedirle algo más al viaje, habría sido encontrar algo más de vida grande. Vimos napoleones, pero ninguno especialmente grande, y me habría encantado encontrar alguna tortuga más.

Pero si la megafauna no fue la protagonista, el coral compensó con creces. Había zonas sencillamente espectaculares.

Y entonces estaban los pecios.

Dunraven y Beacon Rock

El Dunraven fue uno de esos puntos que le dieron otra dimensión al viaje.

Después de tantos días de arrecife, volver a entrar en estructuras hundidas me devolvía inevitablemente a mi terreno. Poder recorrer un pecio, jugar con las entradas y salidas y trabajar algunas imágenes diferentes convirtió esas inmersiones en algunas de las más divertidas del viaje.

También pasamos un par de noches en la zona de Beacon Rock, lo que nos permitió disfrutar del lugar tanto de día como durante las nocturnas.

Pero todavía quedaba el lugar que, para mí, tenía un significado especial.

Buceo en pecios del Mar Rojo

Volver al Thistlegorm

Pasamos un día entero en el SS Thistlegorm e hicimos cuatro inmersiones en el pecio.

Y para mí no era simplemente volver a bucear un barco hundido.

Hacía aproximadamente seis, siete u ocho años que no trabajaba en esta zona del Mar Rojo. Volver a descender y encontrarme otra vez con el Thistlegorm después de tantos años fue brutal.

Cuatro buceos te permiten verlo de otra manera. No tienes esa sensación de tener que verlo absolutamente todo en una sola inmersión. Puedes recorrerlo, observarlo y disfrutar de sus diferentes zonas con mucha más calma.

Además, este viaje tenía otro componente muy especial para mí: viajaba con mi hermano Tito.

Poder hacer juntos fotografía y vídeo bajo el agua convirtió algunos momentos en recuerdos especialmente buenos. Estuvimos haciendo fotografías dentro y alrededor de los pecios, jugando con posiciones y haciendo backshots, llevando de alguna manera hasta el Mar Rojo una pequeña parte del tipo de imágenes y del buceo que hacemos habitualmente en México.

Y entre todos esos momentos hubo una tortuga que se prestó especialmente bien a nuestras cámaras y terminó convirtiéndose en uno de mis recuerdos favoritos del viaje.

Tortuga durante un viaje de buceo al Mar Rojo

Seis días viviendo para bucear

Hay algo de los vida a bordo que me encanta: durante unos días, el mundo se vuelve tremendamente sencillo.

Te despiertas. Buceas. Comes. Descansas. Vuelves a bucear.

Otra vez.

Y otra.

Hasta terminar el día entrando de nuevo al agua para hacer una nocturna.

No hay traslados diarios ni demasiadas decisiones que tomar. El barco navega mientras descansas y, cuando despiertas, tienes un nuevo punto de buceo esperándote.

Para alguien que disfruta realmente estando bajo el agua, esa rutina tiene algo muy especial.

Vida a bordo en el Mar Rojo

Y ahora queremos volver con SCUBALUX

Regresé del Mar Rojo teniendo bastante claro que es un viaje que recomendaría sin dudarlo.

No porque cada inmersión tenga que ser extrema o porque necesites encontrar tiburones, tortugas o animales enormes en cada salto. Precisamente una de las cosas que más disfruté fue lo contrario: poder hacer buceos largos, tranquilos, en agua caliente, entre arrecifes con muchísimo coral, combinándolos con algunos pecios realmente excepcionales.

Y quizá por eso, mientras estaba allí, empezó a tomar forma la idea de volver.

Pero la próxima vez será diferente.

Del 31 de julio al 8 de agosto de 2027, haremos nuestro primer viaje al Mar Rojo con SCUBALUX.

Volveremos a recorrer la Ruta Norte, pasando por el estrecho de Tiran, Ras Mohammed y, por supuesto, el Thistlegorm. Serán seis días completos de vida a bordo, con tres o cuatro inmersiones diarias y la posibilidad de hacer nocturnas.

Esta vez no volveré solamente como buceadora.

Volveré llevando conmigo a un grupo de personas para enseñarles un lugar que, muchos años después de haber trabajado allí, consiguió recordarme algo muy sencillo:

A veces no hace falta buscar un buceo más difícil. Solo hace falta volver a disfrutar del azul.

¿Quieres acompañarnos al Mar Rojo en 2027?

Del 31 de julio al 8 de agosto de 2027 volvemos al Mar Rojo con SCUBALUX.

Próximo viaje Scuba Alux

Mar Rojo · 31 de julio al 8 de agosto de 2027

Si quieres ver la información del viaje organizado con Scuba Alux, puedes consultar el PDF con la ruta, fechas y detalles prácticos.

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Buceadores disfrutando del Mar Rojo